CARTA DE UN NEANDERTAL

CARTA DE UN NEANDERTAL

FICCIÓN DE UNA CARTA NEANDERTAL EN LA ACTUALIDAD

Y existió un lugar en el que los cuerpos de mis amigos, y de los hijos de mis amigos fueron enterrados. Todos elegimos este lugar sagrado en el interior de la cueva. A cada uno les cubrimos con flores de diferentes colores y les tapamos para guardar sus cuerpos de las hienas y otros depredadores. Además, celebramos rituales con la música de nuestras flautas, les ofrecimos carne y huesos, para que pudieran comer y defenderse en la otra vida. Les dimos una sepultura y nos guardamos de que nadie atravesará la línea sagrada, entre nuestro mundo y el suyo…

Sentimos el dolor de su pérdida y de su ausencia, y el miedo de la llegada de nuestra muerte, en las noches más oscuras, del mismo modo que les sucedió a ellos. No sabíamos la razón, pero su corazón dejaba de latir y su sangre dejaba de fluir roja y brillante. Sus ojos se tornaban blancos y un hedor inundaba la sala. No podíamos permitir que su descomposición fuese al aire libre, así que la sepultura y las flores harían el resto.

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Nos ocupamos de nuestros muertos, del mismo modo que nos ocupamos de nuestras vidas, de cazar, de realizar herramientas, de pescar, de adornarnos, de pintar en algunas cuevas signos importantes para nosotros y por supuesto de sobrevivir, a través del sexo y la maternidad. Así fuimos nosotros los neandertales.

© Lorena b.C.

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