Mujer Neandertal, carta desde el Musteriense

Mujer Neandertal, carta desde el Musteriense

Yo una mujer neandertal también tengo cosas que decir a los hombres y mujeres del futuro. Nosotras, en nuestro día a día, nos repartíamos las tareas entre los hombres, las mujeres y los niños.

 

Había una diferencia entre lo que hacía el hombre y la mujer neandertal, pero no por ello era mejor ni peor, simplemente, los grupos que organizábamos estaban determinados por nuestra disposición, fuerza o habilidad.

Frente a la Cova Negra, Xátiva (Valencia)

Ellos eran mejores ejecutores de tallas líticas o lanzas para la caza, incluso eran más fuertes para salir a cazar, aunque no fue una norma siempre, ya que hubo momentos en los que las mujeres también  salimos a cazar y conseguimos importantes piezas, pues nuestra intuición era mejor para la organización y coordinación. También nuestra intuición era brillante.

ARTÍCULO RELACIONADO:  COVA DEL BOLOMOR, ESPECIAL VISITA NOCTURNA

Pero sobre todo, nos encargábamos muchas veces de la recolección de semillas y hierbas medicinales. Conocíamos muchas, por ejemplo el hongo penicillium o también algunas partes del álamo, que usábamos para nuestros dolores intensos. También hacíamos acopio de manzanilla y amapola entre otras. De esto se ocupaban sobre todo, las mujeres que estaban más débiles y los niños, que eran los encargados indiscutibles de recolectar y preparar los palillos de dientes para todo el clan.

 

 

En algunas ocasiones, también las setas y los piñones eran una base fundamental de nuestra dieta, sobre todo en épocas en las que la caza era difícil de conseguir, por no contaros aquella vez en la que todos tuvimos que comer musgo para mantener nuestras energías.

ARTÍCULO RELACIONADO:  Neandertales y arte rupestre

 

En una ocasión recuerdo que mi abuela me contó como en su tribu, tras días y días de fuerte nevada y sin nada que llevarse a la boca, hubieron muchas bajas. Fue una de las peores épocas para el neandertal. El frío intenso mató  a muchos niños y ancianos y frente al hambre y la desnutrición, tuvieron que optar por el canibalismo. No era algo frecuente en nuestras prácticas y no nos proporcionaba ningún tipo de placer comernos a nuestros fallecidos, pero así tuvimos que hacerlo en alguna ocasión para sobrevivir.

Cuando eso sucedía, celebrábamos grandes rituales en su honor, y le agradecíamos que nos ayudara a seguir viviendo. Su espíritu formaría parte desde entonces de todos nosotros.

ARTÍCULO RELACIONADO:  Neønymus, reencuentro con lo remoto

La mujer neandertal podía beber el elixir de la vida en sus cráneos, que utilizábamos como copas sagradas en alguna ocasión muy, muy especial.

© Viajes a la prehistoria

Algunos de los datos incluidos han sido tomados de las recientes investigaciones en el Sidrón y han sido llevados a la ficción.

¿Te gusta nuestra web? Invita un café:

 

 

Te puede interesar:

Neandertales en España, 3 parte

0 Comments