Cuerdas paleolíticas

Cuerdas paleolíticas

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Existen muy pocas cuerdas paleolíticas en el mundo que se hayan conservado de uno u otro modo hasta nuestros días. La cueva de Ardales, en Málaga, tiene la suerte de poseer una de ellas en su interior. Petrificada sobre una estalagmita, podemos observar dos de los extremos de esta peculiar cuerda de fibras vegetales trenzada, que llega hasta nuestros días como evidencia única y tesoro arqueológico muy difícil de encontrar.

Al estar situada en un lugar muy específico de la cueva, se piensa, lógicamente, que serviría para poder bajar y trepar con mayor facilidad por esas pendientes con una verticalidad acentuada y facilitar así el acceso a otras salas interiores de la misma. En este caso y si se accede por este tramo, se llega al lugar donde se encuentran las manos sopladas en color negro de la cueva de Ardales. No sabemos si efectivamente se encuentra en ese lugar porque fue utilizada para este fin concreto, o se utilizaba como agarradero habitual para ascender y descender por esta pendiente.

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Este testigo fantástico de la prehistoria, que llega hasta nuestros días, nos indica una de las habilidades del hombre de la prehistoria para llevar a cabo determinadas actividades en su día a día por el interior de la cueva, con la ayuda de anclajes naturales en las estalagmitas.

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Cuerda petrificada de la cueva de Ardales,  fotografía del libro: “Málaga, el origen del Arte Prehistórico” (P. Cantalejo, M. del Mar Espejo).

© Viajes a la Prehistoria

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