Cueva de la Vieja, Alpera

Cueva de la Vieja, Alpera

Desde que se produjese el descubrimiento oficial de la cueva de la vieja en 1910 han sucedido muchos acontecimientos alrededor de la cueva de la Vieja,  Alpera (Albacete).

Vista exterior de la Cueva de la vieja, con doble reja

 

Aquellos primeros protagonistas de principios del siglo XX con nombres tan conocidos como Breuil, Cabré o el Marqués de Cerralbo hicieron de aquellos primeros descubrimientos y estudios del Arte Rupestre casi  como una visita obligada en la actualidad.

Lorena al lado del calco de la cueva de la Vieja en la exposición que tuvo lugar en Altamira

 

La razón es obvia, al menos para nosotros, no es que sean mejores o peores que otras pinturas rupestres o que otras cuevas o enclaves prehistóricos,  es que cuando estudias prehistoria y la historiografía que la envuelve desde sus inicios, nombres como la cueva de la Vieja resuenan en tu psique y pasan a formar parte de tu lista de lugares que algún día tienes que visitar. Sabemos que de momento no vamos a investigar en ellas nada, sino a aprender de ellas y contar a la gente las maravillas de nuestro patrimonio arqueológico que todavía sigue vivo gracias al cuidado y preocupación de muchos, aunque no siempre fue así.

Con Rafa, el guía de la cueva de la vieja, entendiendo y disfrutando del panel

 

Precisamente esta y otras cuevas con arte levantino y esquemático en su mayoría, sufrieron el desconocimiento de cuantos por ellas pasaron, con las consecuencias que hoy se observan, decoloramiento o desaparición de muchas figuras, por mojarlas o tocarlas…

Otras corrieron peor suerte, las piquetearon y se las llevaron literalmente, como le sucedió a la cueva del queso, que se encuentra a pocos metros de la cueva de la vieja.

Hoy, un poco más concienciados, la mayoría saben que las pinturas no se deben mojar, ni tocar, aunque se está extendiendo la moda de “limpiar las pinturas rupestres” de manera que no son conscientes del daño que les pueden provocar y de las consecuencias que la limpieza de las mismas tiene para sus estudios posteriores.

Pero volviendo a la cueva de la vieja, con tantos estudios y tan fantásticas publicaciones poco nos queda por contar, sino lo que ya han dicho otros sobre los diferentes estilos de la cueva de la vieja sobre ese magnífico panel que reúne las maravillas de un arte levantino perfecto, cuidado, detallista a golpe de pluma y pigmentos…

Rafa, el guía, nos explica antes de ver las pinturas rupestres qué nos vamos a encontrar y
la historia de su descubrimiento

 

Los excelentes trazos, delimitados en sus contornos, finos o gruesos, depende de la figura y lo que se quiera representar, en paredes no tan lisas, no pueden ser obra de cualquiera…

 

Este arte ha de ser obra de manos expertas, especializadas en esta tarea de recrear un universo simbólico y unas características que les acompañaron en aquellos tiempos postpaleolíticos…

Hay pues aquí, en la cueva de la vieja representaciones muy especiales:

Desde unos toros con cuernos de ciervos hasta un perfecto personaje “chamán”, que domina el conjunto desde la parte central, con un tamaño destacado sobre el resto y con atributos y objetos que lo hacen diferente al resto de arqueros. Si bien es cierto que a su derecha, aparece otro muy parecido a él, no es igual, ya que este segundo es de menor tamaño y en sus trazos no existe la misma perfección que en el primero.

Figura central del Chamán, de la cueva de la Vieja

 

Y es este mismo personaje, el que se ha convertido en símbolo de identidad del pueblo de Alpera, incluso aparece representado en los baños de hombres, al igual que las dos mujeres con faldas, que también aparecen representadas a la derecha del mismo, representan en los baños el de las mujeres.

Otras figuras recurrentes son los ciervos, que en principio parecen estar tranquilos y estáticos hasta que un grupo de arqueros les sorprende e intenta darles caza…

Ciervo de la cueva de la Vieja

 

En el gran panel de la cueva de la vieja también podemos encontrar algunos seres esquemáticos que parece que no formen parte de las escenas, sino que van por libre, realizados seguramente por otras manos, en otro momento del dilatado tiempo prehistórico. Pero es muy curioso, que no irrumpen sobre ninguna escena ni figura, aparecen en espacios vacíos, como si el autor no hubiese querido tapar lo que ya estaba hecho sino añadir su propia figura, respetando las escenas anteriores. Así pues añade mayor riqueza a una cueva tan impactante para la historia de la investigación del arte rupestre español de principios del s.XX.

 

Podríamos contar más, mucho más, pero hay que ir a verla, y descubrir la cueva de la vieja desde diferentes perspectivas, y encontrar y divisar las figuras, casi como en un juego con nuestra propia visión y perspectiva.

Libro comprado en el centro, de Alexandre Grimal y Anna Alonso sobre la Cueva de la Vieja y
a los que tuvimos el gusto de conocer el día anterior

 

Un lujo que algo tan único, bello y trabajado, podamos disfrutarlo hoy, esperemos que siga así por mucho tiempo…

© Viajes a la prehistoria

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