CUEVA DE LAS CALAVERAS

CUEVA DE LAS CALAVERAS

La cueva de las Calaveras es una enorme cavidad que a pesar de haber sido investigada creemos que todavía tiene algunas sorpresas que darnos en el futuro, puesto que con la trayectoria de visitas a tantas cuevas de España, no podemos imaginar como una cueva todavía tan viva, de dimensiones tan grandes y con esas amplias galerías y pasillos en su interior, no inspirara a nuestros antepasados ni una sola vez a decorar algunas de sus paredes, sobre todo habiéndose encontrado yacimiento arqueológico en su interior del 150.000 al 15.000, como huesos, restos de animales o puntas de sílex.

La cueva de las Calaveras se encuentra en el pueblo de Benidoleg (Alicante) en plena costa levantina y su visita es turística y a solas, sin guías. Se encuentra especialmente preparada para ello, incluso acondicionada para personas con movilidad reducida, puesto que cuenta en todo el trayecto con una pasarela de madera que permite la entrada incluso en silla de ruedas. De hecho, durante nuestra visita me pareció algo muy emocionante ver, disfrutando de la enorme estalagmita de la sala de la campana a una mujer en silla de ruedas, encantada de poder estar recorriendo las galerías de una cueva.

cueva de las calaveras

Pero regresando a la prehistoria, la cueva presenta una gran boca o entrada que nada tiene que envidiar a Cullalvera( Cantabria) o las Grajas (Archidona). En la parte derecha se encuentra una escalera por la que ascendemos a la que hubiese sido la entrada original de la cueva en la prehistoria, puesto que la boca que disfrutamos en la actualidad estaría taponada con piedras por un derrumbe y además, por el interior de la cueva discurre un río subterráneo que vendría a salir por esa entrada por la que hoy entramos nosotros.

Al ascender los pocos metros que nos separan de la entrada original, observamos que no debió de ser tan fácil para nuestros antepasados descender por ella, ya que parte de una oquedad en la superficie, por la que se va descendiendo y en la que llegarían en algún momento hasta el río subterráneo. Aunque nos cuesta imaginar, cuando recorremos toda la cavidad visitable, comenzamos a escuchar, cada vez más fuerte el sonido de esas aguas subterráneas que se encuentran en el último tramo de la cueva inundándolo y sin acceso al mismo. Estas aguas fueron canalizadas el siglo pasado por los trabajadores del campo, para aprovechar estas aguas y regar las cosechas, por ello, lo que vemos ahora es una construcción nueva, pero antaño, antaño esa cueva era otra cosa…

Descender como digo por esa oquedad y salvaguardar las zonas de agua para adentrarse en las diferentes galerías no fue tarea fácil, a oscuras o apenas iluminados con antorchas o lámparas de tuétano, haciendo equilibrio para salvar las alturas y sobre todo intentando no caer al agua, que hoy discurre se escucha con fuerza.

Una vez allí, nos preguntamos si más de uno no resbalo al agua y se ahogó en algún pasado remoto…

La cueva de las calaveras en la actualidad, posee algunos elementos que a pesar de que sabemos que están puestos para el atractivo turístico, no dan valor a la cueva. Los muñecos que representan a los hombres y mujeres de la prehistoria son feos y repiten el estereotipo de hombre y mujeres rudos, con porra en mano, y esa colección de fósiles en la entrada y de figuras de dinosaurios nos parece fuera de lugar. Si realmente queremos hacer viajar a la prehistoria a la gente que visita la cueva, debemos de empezar por no equivocar las dataciones y las impresiones que se lleva el visitante.

 

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La cueva de las calaveras es una cavidad preciosa que necesita eliminar, como digo, algunas figuras descontextualizadas y empezar a trabajar en una buena difusión de la prehistoria…

 

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