Cueva de Morín, la visita

Cueva de Morín, la visita

Un día más salimos en busca de algunas cuevas de Cantabria, que no se encuentran abiertas al público, pero que tienen importantes razones para no olvidarse de ellas.

Esta vez y en una maravillosa mañana soleada, nos encontrábamos nuevamente por los alrededores de Villaescusa en busca de la famosa “Cueva de Morín”, cuando una señora , muy educada y amable resultó ser la propietaria de los terrenos donde se ubica la cueva en cuestión.

Nuevamente sorprendidos por las casualidades, la mujer se prestó, sin ningún problema a indicarnos dónde se encontraba el acceso, tapado por hojas secas y arbustos que cada vez invaden más la zona, sin que se pueda hacer nada debido a las leyes de protección del entorno de la cueva o a la dejadez…

Pero vayamos a lo importante del asunto. Allí, como digo, escondidas bajo un manto de hojas secas y musgo se encontraban las escaleras que daban acceso a la entrada de la cueva. Parecía como estar subiendo a un templo de otro tiempo, no sin equivocación, se le atribuye a esta cueva la característica de “Santuario de la Prehistoria”

Al llegar allí, y a pesar de que la cueva se encuentra muy próxima a la carretera, parece como si el cerebro desconectara y tan solo fuese capaz de percibir el extraño silencio que envuelve a estas paredes rocosas, esta vez al aire libre y de las que apenas nos separa un enrejado que nos permite vislumbrar el interior.

cueva de morín

Es una suerte, al menos no tenemos que imaginar que hay en su interior, ya que este vallado de protección  nos permite disfrutar del vestíbulo de la misma.

Una vez allí, empezamos a recordar la importancia de este santuario y lo que allí se encontró.

La cueva fue descubierta en 1910 por Obermaier y Wernet, aunque probablemente ya era conocida con anterioridad por las gentes del pueblo, que informarían a los dos investigadores.

Ha sido intervenida en varias ocasiones, desde las de Conde de la Vega del Sella y Carballo hasta la última intervención efectuada por Freeman y Echegaray.

Precisamente, esta última intervención documentó industrias desde el Musteriense hasta el Magdaleniense, permitiendo un estudio más pormenorizado del Paleolítico Medio y Superior de la Región Cantábrica. Pero lo que más destaca en esta cueva son los enterramientos y la dedicación que los hombres y mujeres de la prehistoria que habitaron esta cueva le ofrecían a sus muertos. Estos rituales, como tratamos en otro de nuestros artículos, forman parte de un complejo mundo simbólico, en el que la muerte era la protagonista y donde existió hasta un pozo, en el cual se sabe que pudo servir para depositar las ofrendas a estos muertos.

Un detalle fabuloso, que por el conocimiento que tenemos, solo existe en esta cueva, es el famoso molde que da nombre al “Hombre de Morín”.

Este Sapiens de más de 30.000 años de antigüedad fue hallado junto a una cabaña de época Auriñaciense con tres sepulturas más.

Lo curioso del caso fue la transformación de su cadáver en lo que se conoce hoy como Adipocira. Tanto sus tejidos como sus huesos se habían convertido en una sustancia grasienta y plástica que permitía ver las diferentes partes del cuerpo.

El cadáver había sido recostado sobre su lado izquierdo en el momento de su enterramiento con las piernas flexionadas. Le habían cortado la cabeza y los pies, y se los habían puesto junto al cuerpo a modo de rito post mortem, y en el lugar de la cabeza había un molde de lo que pudo ser un ciervo pequeño y en el lado de los pies un animal más grande, quizás un bisonte o uro.

Fuente imagen>todocoleccion.net

Desde luego, imaginar semejante ritual no deja lugar a dudas de cómo pensaban estos humanos, iguales a nosotros en todo, pero de hace 30.000 años. Desde luego la fusión entre hombre-animal y las posibles relaciones de significados simbólicos que se observan sobre todo en este rito funerario, nos dan muchas claves.

Pero como todo, llegarán a su debido tiempo. Seguir con las investigaciones de esta cueva santuario del paleolítico superior en Cantabria sería una apuesta formidable para seguir indagando sobre este y otros aspectos de la Vida y la Muerte en la Prehistoria.

© Viajes a la Prehistoria

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