Dólmenes de Gorafe

Dólmenes de Gorafe

Hace 5000 años, hombres y mujeres como nosotros, decidieron asentarse, vivir y realizar sus ritos ancestrales en un lugar que hoy conocemos como el Parque Megalítico de Gorafe o lo que es más sencillo los dólmenes de Gorafe. A orillas del Río Gor, y como no podía ser de otro modo, nuestros antepasados elegían entre otras cosas, esa proximidad a los ríos para construir sus asentamientos. En la edad del Bronce, este lugar fue un lugar muy diferente al inmenso desierto que nuestros ojos ven hoy.

Diez necrópolis compuestas por alrededor de 200 tumbas colectivas o dólmenes son la maravilla prehistórica que caracteriza a este pueblo de Granada, junto a varios asentamientos documentados de la Edad del Bronce.

Los dólmenes dispuestos alrededor de 20 km son de diferentes tipologías. Los hay simples, de corredor y hasta de falsa cúpula. Algunos en mejor estado de conservación, quizás por estar protegidos de las inclemencias del tiempo  y del contacto directo, ya que hay que ascender por senderos empedrados para poder acceder a ellos. Otros, apenas tienen algunas rocas que nos conducen a imaginar cómo fueron en su origen. Pero todos ellos rodean la magnífica extensión del valle del Gor. ¡Hasta su nombre es sugerente!.

En las excavaciones que se han llevado a cabo en los dólmenes se han podido identificar enterramientos colectivos de varios grupos familiares, incluso llegando a descubrir el tipo de ritual funerario que se llevó a cabo. Sin duda un lugar apasionante para viajar a la prehistoria y entender de primera mano los ritos relacionados con la muerte y el más allá desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce al sur de España.

La visita al parque megalítico de Gorafe, se puede realizar de forma individual o mediante guía desde el centro de interpretación situado a pocos kilómetros del yacimiento. Los dólmenes que visitaremos se encuentran preparados y protegidos para su conservación y protección y se encuentran repartidos y numerados en tres rutas silenciosas, solitarias y completamente aisladas. Es increíble la sensación cuando bajamos la curva que nos separa del dolmen 133 y nos quedamos a solas, con nosotros mismos en aquel inmenso paraje desierto. El eco de nuestras voces retumba mientras las piedras parecen querer hablar entre susurros del viento.

A solas, nos separamos y decidimos caminar cada uno siguiendo una ruta distinta. De repente la respiración se acelera. Miro adelante y atrás. Nadie. La soledad me invade y la inmensidad se apodera de mis sentidos. El sonido de mis pies mientras atravieso el camino repleto de minúsculas piedras, es lo único que me acompaña. Y de repente un dolmen me sorprende. Un almendro cobija su entrada. Antaño alguien lloró la pérdida de un ser querido. Allí. En el mismo lugar en el que me encuentro. Hace muchos años, un cuerpo sin vida fue depositado en su interior. Y alguien desde el pasado más remoto nos mira. Es éste un lugar muy especial. Algo me hace retroceder. El tiempo allí se ha consumado. De repente una voz me susurra al oído. Es Giuse. Ambos nos quedamos en silencio frente a este dolmen y tenemos la misma reflexión. Estamos pisando suelo sagrado. Lentamente retrocedemos sobre nuestras huellas y decidimos marchar.

dólmenes de gorafe

Gorafe es un parque megalítico acondicionado para la visita turística, pero no olvidemos que es un lugar de ritos funerarios y sagrados que debemos disfrutar y respetar a partes iguales.

©Viajes a la Prehistoria

 

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2 Comments

2 thoughts on “Dólmenes de Gorafe

  1. Rocío dice:

    Me encanta que notarais esa especial sensación que nos transmiten los dólmenes.
    Además has sido capaz de hacer llegar en tu relato. Muchas gracias.

    1. Viajes a la Prehistoria dice:

      Muchas gracias por tus palabras.
      Volveremos cuando podamos otra vez. Nos quedamos muy sorprendidos por el lugar. Su silencio agogedor…
      Yo puedo decirte que salí de allí “renacido”….

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