EL NIÑO DE LAGAR VELHO

La siguiente historia de la prehistoria es de las que enternecen con solo oírlas. Es la historia de un niño de apenas cuatro años que vivió durante el Paleolítico Superior en un entorno maravilloso conocido como Lagar Velho.

Se trata de un abrigo rocoso de grandes dimensiones cuyas excavaciones arqueológicas han ofrecido resultados muy interesantes del solutrense y gravetiense que vienen a completar el hallazgo de uno de los enterramientos paleolíticos más interesantes de la Prehistoria. De hecho se trata del primer esqueleto paleolítico encontrado entero.

El niño tendría alrededor de cuatro años en el momento de su muerte y fue encontrado en posición extendida, ligeramente inclinado hacia la parte posterior del abrigo, con el pie izquierdo sobre el derecho.

Otra de las peculiaridades de este enterramiento fueron la cantidad de detalles que rodearon al rito funerario tras su muerte.

Para enterrarlo, se excavó una fosa poco profunda en la cual, se encendió un fuego antes de la deposición del cuerpo. Pudo ser a modo ritual o como forma de limpiar el terreno. De los restos de carbón que se analizaron se dedujo que se trataba de madera de un pino silvestre.

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Ilustración: Giuseppe Berardi

Tras ello, se depositó una piel tintada de ocre rojo y posteriormente se deposito el cuerpo del niño envuelto en otra piel también tintada.

En el ritual funerario, se depositó sobre las piernas del niño, un conejo, del cual se hallaron diversos huesos, se piensa que a modo de ofrenda alimenticia, quizás ya se pensaba en la existencia de otra vida en el más allá. Su comprensión de la muerte nos es absolutamente desconocida, pero nos dejan relatos y evidencias que nos llevan a pensar muchas veces, en que no se trataba de un momento cualquiera y el tratamiento del cuerpo de este pequeño tras su muerte sería la prueba de ello.

Además del conejo, alrededor del cuerpo del niño se encontraron otros huesos de ciervo, los cuales se piensa también que se trataba de ofrendas. El ajuar del niño estaba compuesto además, por un collar con una concha y un tocado en la cabeza compuesto por dientes de ciervo perforados y tintados también de ocre rojo.

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Ilustración: Giuseppe Berardi

Al encontrarse tanto polvo de ocre sobre el cuerpo del pequeño, se piensa que la coloración de la piel en la que estaba envuelto, hizo que se traspasara el pigmento y apareciera sobre sus huesos.

La antigüedad del pequeño data de 24.500 años y su rasgo más característico e importante para la investigación arqueológica son sus características morfológicas ya que parece ser que sería un ejemplo hereditario de hibridación entre Neandertales y Sapiens, dado que algunos huesos de sus extremidades parecían más cortos y su cuerpo más robusto , incluso su mandíbula todavía destacaba un mentón prominente.

Así pues Joao Zilhao y su compañero experto en neandertales Erik Trinkaus fueron los descubridores del niño de Lagar Velho y de las investigaciones posteriores que se hicieron sobre él, resultando ser un tema de trascendencia en la investigación arqueológica.

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En conclusión y destacando el momento de su enterramiento junto con el cuidado y delicadeza con la que parece que trataron al pequeño, no nos cabe duda, que bien por creencias, por mitos o por un amor incondicional como cualquier madre y padre lo haría hoy, ese niño fue tratado de la mejor manera posible en su tránsito hacía la muerte.

© Viajes a la Prehistoria

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