Equinoccio de otoño dolmen de Viera. El viaje del alma tras la muerte

¿Fueron los dólmenes especialmente diseñados para los ritos funerarios en la prehistoria?
Algunos de ellos como los que contienen corredor parecen indicar una estrecha relación entre los fenómenos equinocciales donde el sol ilumina las cámaras funerarias y el tránsito al más allá o el camino que recorre el alma a través del pasillo de luz, como tantas veces hemos escuchado en los casos de experiencias cercanas a la muerte. Nuestra visita a los dólmenes de Antequera y concretamente al Dolmen de Viera en el equinoccio de otoño, nos permitió experimentar cómo sería el tránsito del “alma” a través del corredor de luz y como un fogonazo se convertía en la antesala de algo parecido a un renacer, en el momento de atravesar la primera puerta que nos separaba del exterior. Sin duda una experiencia de viajes a la prehistoria inolvidable y única.

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