La Valltorta, arte rupestre y aventura

La Valltorta, arte rupestre y aventura

 La Valltorta, arte rupestre y aventura. La libertad en tierra de nadie.

Solo con imaginar las alturas de aquellos barrancos mi mente vertiginosa me iba frenando los pies conforme nos acercábamos a los abrigos pintados de Valltorta. Pero las ganas DE VER AQUELLOS MURALES COMPLETAMENTE PINTADOS CON OCRE ROJO Y FIGURAS ALARGADAS DE ESTILO LEVANTINO lograron vencer el miedo y aunque pregunté al guía más de tres veces por el acceso a aquel lugar que vislumbraba desde las alturas, no fue hasta después de cruzar un pasadizo de piedra, que se abría entre dos montañas, que pude comprobar, que el acceso, estaba perfectamente preparado para que el visitante se sintiera seguro. Y es que hay lugares, en los que por determinados miedos ancestrales que nos acompañan, no nos permiten avanzar. En mi caso son las alturas. Pero dispuesta a superar el miedo, como si de una prueba de iniciación más en nuestros viajes a la prehistoria, decidí visitar aquel maravilloso paraje, perdido de ojos curiosos y de civilización en sus alrededores.

Valltorta, es como la tierra de nadie. Vacía, sugerente y silenciosa. Valltorta, con nombre de mujer incita adentrarse en sus curvas serpenteantes, a asomarse a sus abismos y a refugiarse en sus abrigos.

Una vez arriba y todavía con pasos lentos y temblorosos, no pude más que darme la vuelta y observar todo cuanto estaba bajo mis pies y a mi alrededor. Un antiguo río, como no podía ser de otro modo, bañó aquellas tierras en la prehistoria más reciente, y nuestros ancestros lo eligieron como su lugar de poder, como su morada y como sus montañas preferidas para realizar sus reuniones grupales, sus rituales y representar su día a día en sus paredes de roca caliza.

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Desde aquella plataforma metálica, y situados completamente frente a las pinturas, a pesar de encontrarse al aire libre, todavía podemos vislumbrar e imaginar el significado de las mismas. Con un guía que nos muestra cada uno de los personajes, los abrigos del Barranco de la Valltorta se nos antojan como breves historietas, donde nuestros antepasados contaban todo aquello que había acaecido y resultaba verdaderamente importante para sus vidas y su supervivencia. Y nosotros 8.000 años después nos encontrábamos allí. En el mismo lugar, en los que ellos un día decidieran reunirse, o quizás en la soledad de una noche de luna, un artista, uno solo de ellos, decidiese representar sus hazañas.

Valltorta es como el cine mudo, donde a falta de diálogo, uno ha de interpretar los gestos y los movimientos. Pero también es algo más. Un lugar, muy al interior de Castellón, donde el silencio y la soledad acompañan al viajero. Donde muchos animales, nos observan y se cruzan con nosotros en el deambular entre sus arbustos y sus escaleras de piedra natural, mientras nos movemos de un abrigo a otro.

Valltorta es un lugar para viajar a la prehistoria, no solo porque los tesoros que guarda pintados en sus paredes nos cuentan su primera historia, sino porque todo cuanto nos rodea huele a prehistoria. Y porque la sensación de sentirse libre en una tierra de nadie es inversamente proporcional al placer de disfrutar de la visión panorámica que nos ofrecen las cimas de sus montañas y los rincones de sus caminos, donde uno cree poder tocar el cielo. Naturaleza, viajes a la prehistoria y la libertad se unen en un lugar. El tiempo se para, retrocede y es entonces, cuando el arte cobra vida. Cuando los significados se presentan como en un libro de piedra. Cuando por fin, podemos sentirnos uno con todo cuanto nos rodea. Ese es el poder de Valltorta, esa es la magia de los Viajes a la Prehistoria.

Os animamos a ver nuestro siguiente vídeo:

 

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