Las leyendas de la Cueva del Tesoro

Las leyendas de la Cueva del Tesoro

VISITA A LA CUEVA DEL TESORO

La cueva del Tesoro se encuentra abierta al público de lunes a domingo, permite las visitas turísticas mediante una audio-guía que nos acompaña durante todo el recorrido y está ubicada en la localidad de Rincones de la Victoria a 15 km de la ciudad de Málaga y junto a la Cueva de la Victoria, en un entorno inmejorable con vistas al mar. De hecho, la cueva del Tesoro o Higuerón, puede presumir de ser la única en Europa que se ha formado mediante la acción marina en el pasado. Hoy el agua dulce recorre las múltiples galerías que encontramos bajo nuestros pies y que nos invitan a adentrarnos y conocer más de cerca esta fantástica cueva Paleolítica, donde no solo la prehistoria será la protagonista, sino que un tesoro almorávide o un altar protohistórico convergen en la historia de esta cueva.

cueva del tesoro

Pero vayamos por partes…

LAS LEYENDAS DE LA CUEVA DEL TESORO

La cueva del Tesoro ha estado habitada desde tiempos paleolíticos, pero ha sido guarida de muchos más grupos humanos desde entonces.

La cueva del tesoro guarida de romanos

Los escritos más antiguos a cerca de la cueva, y una de las primeras leyendas que la rodean, se encuentra vinculada a Roma.

El famoso Marco Craso, en su huída hacía Hispania de sus perseguidores Mario y Cinna, documentado en la obra “Vidas Paralelas” de Plutarco.

La leyenda del tesoro de los Cinco Reyes

La siguiente leyenda que bebe de las fuentes de Fray Agustín Milla y Suazo en el manuscrito “Historia Eclesiástica y secular de Málaga y su Obispado”, es quizás la más atractiva para los acontecimientos posteriores que se sucederán en el interior de la cueva. Y es que, Tesufín ibn Ali, último de los cinco reyes de la dinastía almorávide, en un intento de huída, nuevamente de sus perseguidores los almohades, allá por el año 1145, habría hecho embarcar el tesoro del reino hacía Al-andalus y este habría quedado escondido en la Cueva del Higuerón o Tesoro hoy.

Posteriormente en el año 1789, esta leyenda quedaría recogida en la obra “Conversaciones Malagueñas” de Cecilio García de la Seña, pseudónimo de Cristobal  Medina Conde. Obra, que llegaría a las manos del primer propietario de la cueva D.Enrique Laza del cual hablaremos en las siguientes líneas.

Pero antes, de que la cueva, fuera de su propiedad, todavía quedan leyendas y misterios…

Una bestia en los pasadizos de la cueva

Aunque no nos queda muy clara la fecha exacta, se sabe, a través de esta obra, que un grupo de hombres valientes se adentraron en la cueva en busca del tesoro, con tan mala fortuna, que tuvieron que salir huyendo ante lo que allí dentro aconteció, cuyo testimonio se recoge de la siguiente manera:

“… Estampada la figura de un animal extraordinario, que algunos a pesar de su miedo, y perturbación de los sentidos, calificaron de caimán, u otro animal semejante”; y cuando ya salían “… Entre las huellas confusas de sus calzados, advirtieron había una como de pies desnudos, que cada uno de ellos ocupaba más sitio que el ancho y largo de dos pies de los nuestros…”

Como vemos, las cuevas esconden secretos y hoy podemos entender que cualquier formación pétrea hoy y en el pasado, pudo causar gran terror y estupor a los habitantes o visitantes de la misma. Pero, como leyenda es, no podemos decir nosotros que en realidad un ser mitológico o sobrenatural, no anduviera por aquellas galerías oscuras y misteriosas…

El fantasma del suizo

Tendrán que pasar bastantes años, para encontrarnos con la historia de un hombre, que como en la mayoría de las veces, “la realidad supera la ficción”. El protagonista, un soldado de suizo llamado Antonio de la Nari, llegaría a la cueva del Tesoro a principios del siglo XIX. Su búsqueda, a tenor de todo cuanto hizo en su interior durante más de 20 años, no fue otra que la de hallar en famoso tesoro de los cinco reyes. Utilizando dinamita, fue abriendo pasadizos y grutas, con tan mala suerte, que en medio de una de aquellas voladuras perdería la vida.

Cuentan los lugareños, que el fantasma del suizo todavía camina por el interior de la cueva, mientras en las noches de tormenta, se escucha el silbido del viento y el sonido de las olas del mar golpeando fuertemente ..

 

Masonería en la cueva del Tesoro

A principios del siglo XX, un farmaceútico llamado Enrique Laza, compra los terrenos que rodean la cueva en busca de hierbas medicinales, las cuales abundaban en este territorio. Al verse dueño de la cueva, decide inspeccionarla. El protagonista, formaba parte de la gran logia pitagórica de Málaga y era por tanto Masón.

Enrique descubrió que la cueva contenía mucha murcielaguina y se propuso extraerla.

Tuvo la suerte, que en aquellos primeros años del siglo XX, concretamente en 1918 un no menos conocido Abate Breuil, se encontraba de expedición por Andalucía visitando las cuevas en busca de Arte Rupestre y evidencias prehistóricas.

Así es como llegan los primeros documentos de Arte Rupestre Paleolítico de la Cueva del Suizo, que serian publicados en la revista  «L’Anthropologíe», tomo XXXI, titulado “Nouvelles cavernes ornées paleolithiques dans la province de Málaga”[1].

Años después, y tras una mala etapa para su sobrino, Enrique Laza, cedería los terrenos y al cueva a Manuel Laza, por el precio de 1 peseta. Este hombre, profesor y entusiasta, será el protagonista de la mayoría de los descubrimientos posteriores. Cada domingo, y habiendo consultado tanto las publicaciones de Breuil como “las conversaciones malagueñas”, se propuso excavar y buscar evidencias de otros tiempos. Cabe destacar que también sería Masón de la logia pitagórica de Málaga..

Primeras evidencias y descubrimientos arqueológicos de la cueva del Tesoro

Cada domingo, Manuel Laza Palacios, descendía a la cueva para realizar excavaciones..

No es que le interesara encontrar el tesoro, es que a través de las investigaciones quería documentar que las leyendas pudieran ser ciertas.

De este modo fue encontrando las primeras evidencias prehistóricas, como puntas de flecha, otras industrias líticas, restos animales y restos humanos (dos cráneos completos) y cerámicas neolíticas.

Además de otros hallazgos que le iban aproximando a las leyendas y otros avatares de la cueva, llegando incluso a rozar los rituales de magia y superstición.

Magia y rituales en la cueva del tesoro

En medio de aquellas excavaciones, fue a dar con un “tesorillo” que nuevamente hizo desenterrar la leyenda del tesoro de los cinco reyes. Un candil con seis monedas de oro de la dinastía almorávide apareció ante sus ojos. Tras documentarse y conocer las tradiciones de los saharauis heredadas de sus antepasados los almorávides, conoció la importancia del número 6 para estos grupos humanos. Así fue como intuyó e interpretó que aquello que acababa de encontrar pudo formar parte de un ritual de magia y superstición relacionado con el escondite del verdadero tesoro almorávide, a modo de protección del mismo…

La Sala de la Diosa Noctiluca

Pero sus hallazgos no terminan aquí. En otra de las estancias, una betilo o formación pétrea llamó muchísimo su atención. Esta fue interpretada por él como la posible diosa noctiluca, la cual habría recibido culto por otros grupos humanos de la prehistoria reciente o protohistoria, ya que se trataba de la diosa del mediterráneo. Los huesos hallados a sus pies, probarían la veracidad arqueológica de que efectivamente nos encontramos frente a un altar dedicado a una deidad en una época antigua.

Otras salas de la cueva

En nuestra visita, además de las salas ya conocidas, tenemos otras de gran importancia como la sala del águila, donde se concentra una cantidad de arte rupestre documentada ya en siglo XXI, la gran sala del volcán, donde una grieta enorme se abre ante nuestros ojos mientras observamos un juego de luces y sombras desde un balcón al infinito.

Una experiencia de las más impresionantes a nivel visual y sensorial de la cueva…

Por último y no menos importante, puesto que estaríamos hablando de la sala más hermosa en cuanto al elemento agua que la forma, es la sala de los lagos.

Un conjunto de pozas de agua cristalina nos invita a adentrarnos en esta parte de la cueva. Siguiendo un sendero hecho por el hombre, podemos rodear los diferentes lagos y sentir el frescor de las aguas que se respira en esta cavidad. Además, como si de un ritual mágico se tratara, las pozas se han convertido en el “pozo de los deseos de muchas de las personas que visitan la cueva”, ¿Quién puede decir ahora que la cueva no tiene un tesoro escondido en las profundidades?…

Protección, gestión y conservación

Como en todas partes, siempre existe la parte positiva y la parte negativa de las cosas. Y la cueva del tesoro no podía ser menos.

Como positivo podemos destacar además de todo lo relatado, que la visita a solas, es diferente. No estamos acostumbrados a ello, pero uno se siente más libre cuando camina solo por estos pasadizos, en todo momento, iluminados y señalizados. Por otra parte, y mirando a las personas con discapacidad, la cueva del tesoro ofrece, mediante sus infraestructuras un acceso especial para ellas, pudiendo recorrer algunas salas sin dificultad.

La parte negativa, no está exenta de crítica. Ya que algunos males importantes acechan a la cueva y de momento no se están remediando. El primero de ellos, es el conocido como el “mal verde”. Algas y hongos ya comienzan a colonizar algunas zonas importantes de la cueva, incluso salas en las que existe arte rupestre paleolítico en su interior. Recordemos que la cueva es declarada BIC en 2002 y que el ayuntamiento alquila a los propietarios la cueva para su explotación turística desde los años 90.

En este periodo, han construido un ascensor, que permite la entrada y salida de elementos sin control.

Por otra parte, somos testigos de que algunas paredes, como se ve en la fotografía, ya han sido ralladas y pintadas por los visitantes, debido a la ausencia de guías y controles en el interior de la cueva, y esto es un asunto bastante preocupante.

Por otra parte, y tras las investigaciones realizadas por un equipo de expertos se espera que la cueva comience a ser protagonista de un proyecto de investigación así como de protección y conservación de la misma, aunque de momento, su futuro está en el aire…

Recomendaciones para la visita

Y para finalizar, y a pesar de que nadie dice nada al entrar a la cueva, confiando en la buena conciencia de las personas, debemos ante todo advertir a todos aquellos que visiten esta y otras cuevas de que principalmente no se deben de tocar sus paredes, techos, estalactitas y demás elementos que la conforman, y mucho menos rallar o grabar nuestros nombres en ellas.

Esto es algo, que al menos, en las audio-guías, debería ser el primer audio, para que a todos les quede claro que pueden y que no pueden hacer.

Otras recomendaciones son el calzado cómodo, aunque la cueva es accesible y fácil de recorrer, hay que evitar los tacones..

Y por último, el respeto y concienciación hacia algo que es de todos y para todos.

© Viajes a la Prehistoria

 

 

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_del_Tesoro

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