Pasión por la prehistoria

Pasión por la prehistoria

La pasión por la prehistoria te atrapa, una vez atraviesas la puerta, ya no hay marcha atrás

Hoy me gustaría hablaros del entusiasmo y de la prehistoria. ¿Cómo vincular la pasión y la prehistoria?. Para muchos, la prehistoria y la arqueología, al igual que otras disciplinas son lo que son: método científico, estadísticas, tesis, publicaciones, academicismo, libros, artículos y un argot especial que en la mayoría de ocasiones, tan solo, aquellos que se han dedicado al tema, lo entienden. Pero me gustaría hablaros sobre una reflexión que he tenido esta tarde:

“La vida es un largo pasillo con un montón de puertas, tan solo depende de ti, cuales quieres abrir y cuales quieres dejar cerradas”

                                                                     Dibujo de Viajes a la prehistoria

En este conjunto de puertas, podemos encontrar la que conduce a  nuestro pasado más remoto. Atravesar la puerta depende de nosotros y por supuesto, como cada uno de nosotros somos diferentes en nuestra manera de ver e interpretar las cosas, deberíamos, hasta cierto punto, tomarnos la libertad de sentir y vivir la prehistoria del modo que más nos llene, más se adecue a nuestra personalidad y sobre todo, más provecho o partido podamos sacar de ella, para nuestros propósitos en la vida.

Una vez abierta la puerta, pueden pasar varias cosas; podemos convertirnos en investigadores con un futuro más o menos brillante. Podemos dedicarnos a ella profesionalmente desde otros ámbitos, fuera de la universidad, como museos, centros de interpretación, difusión, guías, etc..Pero también podemos disfrutar de ella como sencillos consumidores de cultura, mediante los viajes y las visitas a entornos arqueológicos prehistóricos. Pero hay muchas más opciones, depende en todo caso,  de nosotros y de nuestro ímpetu, pasión o motivación, para llegar a ella. Y digo pasión, porqué a pesar de parecer una disciplina fría, difícil y bastante alejada del pensamiento de hoy, ocurre, en algunos casos, que la prehistoria, abre, como si dijésemos, una ventana de entusiasmo en nuestro corazón, y ya no hay marcha atrás. Una vez atraviesas la puerta, la prehistoria y el arte rupestre, las evidencias arqueológicas, la fauna prehistórica, el paisaje, la vida en la prehistoria y todo en general se abre cada vez más, como un enorme mundo interno, dentro del mundo que ya conocemos. Toda una expedición y viaje al pasado que te atrapa, te fascina y del que ya no puedes escapar.

Apasionarse con la prehistoria es sencillo, pero transmitir el mensaje, es lo más difícil, puesto que no es a veces a través de las palabras que el mensaje llega, sino a través de las emociones y este es el reto de viajes a la prehistoria, ¿lo conseguiremos?. Ya veremos..mientras nosotros ya hemos atravesado la puerta con todas las consecuencias ¿te apuntas?..

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