ARTE RUPESTRE BENIRRAMA

ARTE RUPESTRE BENIRRAMA

Un viaje a la prehistoria y los sentidos con el Arte Rupestre de Benirrama

Mientras las gotas de rocío todavía bañaban los pétalos de los almendros y cerezos en flor, en este espectáculo único del mes de febrero, nuestras botas atravesaban el rió seco repleto de cantos rodados que antaño, repleto de aguas cristalinas bañó este valle y ayudó a que nuestros antepasados, desde el neolítico, eligieran la infinidad de cuevas y abrigos de la zona, no solo para vivir, sino como lienzos en piedra de sus estupendas representaciones rupestres.

Un sendero cuesta arriba, nos aproximaba cada vez más a este famoso abrigo de la Vall de la Gallinera, “El abrigo de Benirrama” para ver con nuestros ojos y maravillarnos de la maestría de aquellos pintores levantinos, en medio, como digo de un espectáculo de flores rosas y blancas de una belleza sublime…

El abrigo se aprecia desde la carretera. Un sendero conduce hacia él.

Los rayos de sol, se dejaron ver en medio del frescor, y comenzaron a calentar nuestro ascenso mientras nos aproximábamos cada vez más a la enorme oquedad protegida de una forma tan “genial” que pudimos disfrutar del arte rupestre, protegidos y protegiendo al mismo tiempo las pinturas. Tras subir las escaleras preparadas para la puesta en valor del lugar, un enorme balcón se abría ante nuestros ojos y nos sentíamos como flotando en aquella pasarela de pequeños agujeros en el suelo, que nos permitía ver la altura bajo nuestros pies.

De frente, un enorme abrigo de roca caliza guardaba, como un tesoro de otros tiempos dos artes: levantino y esquemático. Diferentes escenas que confluían hacia un mismo tema: seres humanos. En este abrigo no había animales ni escenas de caza a las que estamos acostumbrados, pero sí en cambio arqueros, mujeres y un único símbolo esquemático serpentiforme… además de uno de los horrores más perversos que puede sufrir el arte rupestre: “el expolio”.

“En 1993 fueron expoliadas varias figuras en este abrigo con una radial, cortando perfectamente dos cuadrados y llevándose así parte de este tesoro milenario”

Aún así, pudimos ver, gracias a las aportaciones de la puesta en valor, y los vinilos explicativos, las figuras que se habían expoliado. Bellas desde luego, las más llamativas eran dos figuras humanas pequeñas, con una especie de máscaras o cabezas de animales sobre sus cabezas, en las que se podían apreciar hasta las orejas del animal. Podrían estas representando alguna especie de ritual y desgraciadamente ya no están…

Pero gracias a la protección esperemos que estas cosas no vuelvan a suceder de parte de gente desaprensiva, egoísta y muy conocedora por otra parte del tesoro que se está expoliando…

EL ARTE RUPESTRE DEL ABRIGO DE BENIALÍ

Si hay una figura que sobresale de las demás es sin duda el arquero levantino tan detallista y perfecto que te deja alucinada mirando cada trazo y que nos cuenta mucho a cerca de los instrumentos que portaba. Además un perfecto ejemplo para describir los “carcaj” o fundas de cuero para las flechas, en cuya pintura se aprecia excelentemente, además de otros objetos como el arco o las flechas.

De un color rojo más oscuro podemos ver la diferente temporalidad con otras figuras esquemáticas de las que se rodea. Desde luego no fueron los mismos autores y ni siquiera seguramente se hicieron al mismo tiempo pero resulta muy relevante que se elijan los mismos abrigos y paneles para representar en diferentes periodos de tiempo arte rupestre.

arte rupestre benirrama

Ilustración de Giuseppe Berardi, representando el carcaj en la cintura según la representación rupestre

Otra de las maravillas del lugar, es darse la vuelta, como si nos encontráramos en un balcón en plena naturaleza y observar los montes y el valle que tenemos a nuestros pies, antaño, bañado, como dije por el río, que hoy permanece ya seco…

El efecto allí arriba, en aquella pasarela es como la de estar flotando, suspendidos en el interior de aquel abrigo, sintiendo la fuerza de la naturaleza a nuestro alrededor.

Imaginarles a ellos pintando en este lugar resulta muy constructivo, pero para ello os hablaremos en un próximo artículo, gracias a ciertos detalles que nos han contado las pinturas, tras entablar una seria conversación con ellas, como digo, suspendidos en el aire y sintiendo la fuerza de los elementos, el sol calentando nuestros rostros, la roca, abrigando nuestros cuerpos, casi envolviéndonos y la explosión de naturaleza en frente y a nuestros pies, mientras la fugacidad de la vida se escapa entre la brisa del viento al golpear sobre los frágiles pétalos de los almendros en flor…

La Vall de la gallinera es un auténtico viaje a la prehistoria de los sentidos y las emociones.

Vista panorámica desde el abrigo hacia el valle. Abajo la carretera y el río.

© Viajes a la Prehistoria

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