DOLMENES DE COROMINAS

DOLMENES DE COROMINAS

Hoy viajamos a la prehistoria del Sur de España, y nos trasladamos al Neolitico y al Megalitismo Europeo en un lugar peculiar y único en la Costa del Sol: “Los dólmenes de Corominas”.

Enclavados en la actualidad en el interior de un dolmen artificial y bajo una cúpula que simula un manto de estrellas, la existencia de estos dólmenes de Corominas, con 5000 años de antigüedad, nos sorprende y nos gratifica.

Pero ¿Por qué están los dólmenes de Corominas en un lugar que no es el original?

Para entender esto nos tenemos que remontar al momento de su descubrimiento, bajo las obras de la actual autopista de Estepona y entender los diferentes criterios de conservación y puesta en valor que se propusieron desde las diferentes administraciones y ámbito privado.

O se tapaba, quedando en silencio y ciego a nuestros ojos, o se ponía en valor tras mover piedra a piedra cada dolmen de su lugar original.

El resultado fue la elección y construcción de un lugar privilegiado para que todos podamos disfrutar de la Prehistoria Reciente, conociendo la vida de nuestros antepasados en el Neolítico, su revolución y avances y sus ritos más ancestrales relacionados con el sol o con la muerte. Al mismo tiempo, se llevó a cabo una eficaz manera de protección y conservación de nuestro Patrimonio, con la maravillosa oportunidad de disfrutar y aprender de él ante nuestros ojos, a través de una visita guiada amena, cordial y muy, pero que muy fructífera. Una delicia para viajes a la prehistoria y para todos los que decidan acercarse a visitar esta maravilla prehistórica.

Su guía y principal responsable del enclave, ya que, hoy su visita es de ámbito privado, no cesó en su empeño de transmitirnos ese amor, pasión y respeto hacía nuestros antepasados y sus vestigios.

Los Dólmenes de Corominas

El descubrimiento de este conjunto megalítico en Estepona, tan próximo al mar, lo hace único en una antigüedad de 5000 años, al menos en España.

En su recinto actual, podemos observar cinco dólmenes perfectos.

Muchos de ellos se encontraron completamente sellados y su interior sin que el paso del tiempo o la mano del hombre hubiesen alterado ni un ápice de lo que se escondía en su interior: huesos y ajuares funerarios, tan importantes para conocer el neolítico en Andalucía.

¿Cráneos y huesos largos?

Esta pregunta me la hice tras conocer que efectivamente los dólmenes más antiguos no tendrían como función principal, tanto el enterramiento, sino que serían utilizados como osarios, pasado algún tiempo tras la muerte.

Lo curioso y que me llama muchísimo la atención, es que, en su interior solamente se encontraron cráneos y fémures. Curiosamente, hace unos días, en nuestra visita a la Cueva de Ardales, también en la provincia de Málaga, los enterramientos o depósitos de huesos, contenían algo similar, sobre todo mandíbulas y nuevamente fémures.

dólmenes de corominas

Muy curioso y muy revelador. En primer lugar, nos están diciendo que nuestros antepasados neolíticos, en esta época, habrían enterrado o depositado los cuerpos de sus muertos fuera de los dólmenes y tras la putrefacción o descarnamiento (ambas teorías son posibles), se habrían elegido, repetidas veces, estos dos tipos de huesos para ser introducidos en estos lugares sagrados de la Prehistoria.

Desde luego estamos siendo testigos de una selectiva selección y de un comportamiento relacionado con rituales funerarios y con el tránsito a la muerte que se repite también en otros lugares y que no puede ser casual de Corominas. Aunque, por otra parte, tratar de explicar por qué elegían cráneos y fémures sería aventurarnos en especulaciones desconociendo a ciencia cierta la razón de estas prácticas y comportamientos. Por tanto, y no es poco, nos quedamos con la idea de que allí, efectivamente se celebraban ritos funerarios con unas creencias muy claras, extendidas y compartidas por varios grupos humanos.

Ajuares

Otra de las maravillas neolíticas que podemos encontrar junto a estos restos óseos, son los ajuares. Estaban compuestos por collares, vasijas campaniformes, hachas y cuchillos de sílex, puntas de flecha y hasta un peculiar anillo en espiral de oro.

Todo un conjunto de pertenencias quizás de los difuntos, quizás fabricadas para la ocasión, como ofrenda para estos seres que partían hacia otro lugar en el más allá. Otro símbolo ritual que rodea y acompaña a estos dólmenes de Corominas relacionados con el tránsito a la muerte y la forma de entenderla y que serán repetidos por muchísimas culturas y civilizaciones hasta nuestros días.

A modo de reflexión

Desde luego que nunca podrá ser lo mismo visitar un dolmen o construcción megalítica in situ que en otro lugar. A pesar de que, en el caso que nos ocupa, cada laja esté colocada exactamente en el mismo lugar, posición y orientación que en su lugar original.

No podemos ver el entorno, aunque aparentemente sea el mismo, en esos momentos no podemos sentir. Pero a pesar de ello, esta era la única manera posible de poder disfrutar de estos dólmenes y por ello, vale la pena, aunque sea en otra ubicación. Siempre podremos ir a la montaña de en frente, su lugar original y transitar por el terreno de al lado de la carretera, donde fueron encontrados, para tratar de comprender allí, más cosas sobre ellos.

Lo que queda claro es que es un lugar que ha de ser visitado. Pues es poco conocido y es una pena perderse semejante maravilla neolítica, junto a los Dólmenes de Antequera en la provincia de Málaga y sus rutas tanto paleolíticas como neolíticas.

© Viajes a la Prehistoria

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